Querer y tratar de olvidar a alguien te hace más vulnerable a los recuerdos.
La música es esa amiga que te recuerda cada situación, que te hiere y a la vez te llena de amor. ¿De verdad quieres olvidar a esa persona? Pues no, porque en tu mente existen muchas posibilidades de retomar lo que quieres dejar, sin "cerrar el ciclo", sin haber terminado de amar.
No quieres regresar, tampoco seguir sufriendo; pero, sin esa persona sufres igual o más que cuando estaban juntos. Estás confundido. Sólo te calma dormir. Llega la noche y no puedes dormir pues los recuerdos invaden tu mente. Esa mente llena de alegrías y penas. Llorar se vuelve constante. "Déjalo ir ya", te dices. "Será la última vez que le escriba", te mientes. ¿Quieres dejarlo ir?
Quieres dejarlo ir para no intentar seguir reparando algo destruido hace mucho, y que por más esfuerzos que se hayan realizado, no se pudo y ya; pero al mismo tiempo piensas que si se pueden reparar los daños.
